Las cartas de Nadezhda Tolokonnikova de Pussy Riot a Slavoj Žižek desde la cárcel

Nadezhda Tolokonnikova of Pussy Riot writing to Slavoj Žižek

“Somos hijos de Dionisio, navegamos en un barril y no reconocemos ningún tipo de autoridad”…

Nadezhda Tolokonnikova del grupo Pussy Riot se encuentra actualmente en una prisión de Siberia. Ella y el filósofo esloveno Slavoj Žižek intercambian una serie de cartas.

2 de enero de 2013

Estimada Nadezhda:

Espero que haya sido capaz de organizar su vida en la cárcel por medio de aquellos pequeños rituales que la pueden hacer tolerable y tenga tiempo de leer. Esto es lo que pienso sobre su situación.

John Jay Chapman, ensayista político de Estados Unidos, escribió esto sobre los radicales allá por el año 1900: “En realidad siempre dicen lo mismo. No cambian, mientras todo lo demás sí que lo hace. Se les acusa de los mayores delitos, de egoísmo y manías, de indiferencia ante la causa, de fanatismo, de trivialidad, de falta de humor, de ser unos bufones e irreverentes. Pero se hacen notar. De ahí el gran poder práctico de aquellos que persisten en su radicalismo. Según todas las apariencias, nadie les sigue, sin embargo todo el mundo cree en ellos. Hacen sonar el diapasón y suena un La, y todo el mundo cree que es un La, aunque sea la nota Sol” ¿No es esta una buena descripción del efecto producido por las actuaciones de Pussy Riot? A pesar de todas las acusaciones, se hacen notar. Puede parecer que la gente no les sigue, pero en secreto creen en ustedes, saben que están diciendo la verdad, más aún, que están al lado de la verdad.

Pero, ¿dónde está la verdad? ¿Por qué son tan violentas las reacciones frente a las actuaciones de Pussy Riot, no sólo en Rusia? Todos los corazones laten por ustedes, siempre y cuando se perciba como una protesta contra el Estado totalitario en favor de la libertad. En el momento en el que quedó claro que ustedes rechazan el Capitalismo global, las informaciones sobre Pussy Riot se hicieron más ambiguas. ¿Qué resulta tan inquietante de Pussy Riot a los liberales? ¿Quizás ese continuismo entre el estalinismo y el Capitalismo global contemporáneo?

Desde la crisis de 2008 existe una desconfianza en la Democracia, limitada en los países en desarrollo o postcomunistas, pero ganando terreno en los países occidentales. ¿Pero se justifica esta desconfianza? ¿Sólo los expertos podrían salvarnos?

Pero la actual crisis prueba que los expertos no saben lo que están haciendo y el daño que están produciendo en las personas. En Europa occidental la elite gobernante sabe de todo menos gobernar. Y si no sólo hay que observar lo que Europa ha hecho de Grecia.

No es de extrañar, entonces, que Pussy Riot resulte incómodo (usted sabe muy bien lo que desconoce; no pretendo dar respuestas rápidas y fáciles, pero el poder tampoco tiene respuestas ante la situación). El mensaje es que hoy Europa está guiada por ciegos que dirigen a otros ciegos. Por esta razón es por la que hay que persistir. De la misma manera que Hegel, después de ver a Napoleón a caballo en Jena, escribió que fue como ver el mundo de los espíritus a caballo, que es nada menos que la conciencia crítica de todos nosotros, colocada en una prisión.

Saludos fraternales,

Slavoj,

23 de febrero de 2013

Estimado Slavoj:

Una vez, en el otoño de 2012, mientras todavía me encontraba en prisión preventiva en Moscú con otras activistas de Pussy Riot, fui a visitarte. En sueños, por supuesto.

He leído su argumento sobre los caballos, el mundo de los espíritus, sobre las irreverencias y el desacato, y cómo todo eso está conectado entre sí.

Pussy Riot forma parte de esa fuerza cuya finalidad es la crítica, la creatividad y la cocreación, la experimentación y la constante provocación. Tomando prestada la definición de Nietzsche, somos los hijos de Dionisio, navegamos en un barril y no reconocemos ninguna autoridad.

Somos parte de esa fuerza que no tiene respuestas definitivas o verdades absolutas; así que nuestra misión es preguntar. Hay arquitectos de estática apolínea y hay (punk) cantantes que se mueven en la dinámica y la transformación. Unos no son mejores que los otros. Pero sólo unidos podremos asegurar que el mundo funciona a la manera en que Heráclito lo definió: “Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que siempre fue, es y será fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida.”

Somos los rebeldes que llaman a la tormenta, creyendo que la verdad sólo se encuentra en una búsqueda sin fin. Si el Espíritu del Mundo te toca, no esperes que sea sin dolor.

Laurie Anderson cantó: “Sólo un experto puede hacerse cargo del problema”. Hubiera estado bien que tanto Laurie como yo pudiéramos reducir a estos expertos a nuestra medida y resolviesen nuestros propios problemas. Pero la condición de experto no garantiza en absoluto que se tenga accedo al reino de la verdad absoluta.

Dos años de cárcel para Pussy Riot es un homenaje a un destino que nos hizo inquietos, lo que nos permite hacer sonar la nota La, cuando todo el mundo está acostumbrado a escuchar el Sol bemol.

En el momento oportuno, siempre se produce un milagro en la vida de aquellos que infantilmente creen en el triunfo de la verdad sobre la mentira, en la ayuda mutua, frente aquellos que viven en la cultura del regalo.

Nadia


Nadezhda Tolokonnikova en una celda de aislamiento en la colonia penal de Partza, el 25 de septiembre de 2013 (Ilya Shablinsky / AFP)

4 de abril de 2013

Estimada Nadezhda:

Me sorprendió recibir su carta; la tardanza me hizo temer que las autoridades impedirían nuestra comunicación. Me sentí honrado, incluso halagado, por esa aparición mía en su sueño.

Tiene razón al cuestionar esa idea de que los expertos cercanos al poder son competentes en la toma de decisiones. Los expertos son, por definición, siervos de los poderosos: en realidad no piensan, sino que sólo aplican sus conocimientos a los problemas que define el poder. Así es el Capitalismo de hoy: ¿los expertos financieros son realmente expertos? ¿No se trata de unos estúpidos críos que juegan con nuestro dinero y nuestro destino? Me acuerdo de aquella broma cruel de Ernst Lubitsch en la película Ser o no ser. Cuando se le pregunta a un oficial nazi sobre los campos de concentración en Polonia, éste contesta: “Nosotros hacemos la concentración; los polacos hacen el campamento”. ¿No es algo parecido a la quiebra de Enron en 2002? Los miles de trabajadores que perdieron su empleo quedaron en una situación de riesgo, sin ninguna otra opción, en un destino ciego. Pero los que conocían los riesgos y la capacidad de intervención (los directivos) minimizaron sus riesgos sacando provecho de sus acciones antes de se produjera la quiebra. Es cierto que vivimos en una sociedad de opciones de riesgo, pero algunas personas (los gerentes) sí pueden elegir, mientras que la gente corriente corre con el riesgo.

Para mí, la verdadera tarea de los movimientos de emancipación radicales no es sólo la de sacudir las cosas para que salgan de su inercia complaciente, sino la de cambiar las coordenadas de la realidad social, de modo que cuando las cosas vuelvan a la normalidad, habrá algo nuevo y más satisfactorio, estática apolínea. Y lo que es aún más importante, ¿cómo el Capitalismo global encaja hoy dentro de este esquema?

El filósofo deleuziano Brian Massumi dice que el capitalismo ya ha superado la lógica de la normalidad totalizadora y ha adoptado una lógica del exceso errático: “Cuanto más variada, incluso cuanto más irregular, mejor. La normalidad empieza a difuminarse. Las regularidades desaparecen. Esta es la dinámica del Capitalismo”.

Siento una cierta culpabilidad al escribir esto: ¿quién soy yo para explorar esos arrebatos teóricos narcisistas cuando usted se encuentra expuesta a privaciones reales? Así que por favor, me gustaría conocer sus situación en la cárcel y como es su vida diaria, el tiempo que tiene para leer y escribir, cómo le tratan el resto de presos y los carceleros, si mantiene contacto con su hijo… El verdadero heroísmo consiste en mantener esos pequeños medios de vida organizada que le permiten a uno sobrevivir en tiempos de locura sin perder la dignidad.

Con amor, espeto y admiración, mis pensamientos están con usted.

Slavoj


Protesta de Pussy Riot en la Plaza Roja de Moscú, enero de 2012 (Denis Sinyakov / Reuters)

16 de abril de 2013

Estimado Slavoj:

¿Usted cree que el Capitalismo moderno ha superado la lógica de la normalidad totalizadora? ¿O quizás quiere hacernos creer que se ha superado la lógica de las estructuras jerárquicas y la normalización?

Como un niño con la publicidad, he tenido una relación muy estrecha con la Industria de la publicidad. Por esa razón estoy en condiciones de juzgar sus méritos. Las estructuras antijerárquicas y los rizomas del Capitalismo tardío tienen un amplio éxito publicitario. El Capitalismo moderno ha de manifestarse lo más flexible posible e incluso algo excéntrico. Todo está orientado a jugar con las emociones del consumidor. El Capitalismo moderno quiere hacernos creer que funciona de acuerdo con los principios de la libre creatividad, del desarrollo sin fin y la diversidad. Parece estar al otro lado con la finalidad de ocultar la realidad: millones de personas esclavizadas por una todopoderosa norma y una fantástica y estable producción. Queremos sacar a la luz toda esa mentira.

Usted no debe preocuparse al exponer sus alegatos teóricos, aunque yo esté sufriendo dificultades reales. Valoro estos estrictos límites y los desafíos. Tengo una curiosidad: ¿cómo voy a hacer frente a esta situación? ¿Cómo puedo convertir esta experiencia en algo productivo para mí y mis compañeros? Es una fuente de inspiración, y puede contribuir a mi desarrollo. No debido a, sino a pesar del Sistema. En mi lucha, sus pensamientos, sus ideas y propuestas son útiles para mí.

Me complace comunicarme con usted. Espero su respuesta y le deseo buena suerte en nuestra causa común.

Nadia

Enlace al vídeo: Pussy Riot, Putin, oraciones punk y superhéroes

http://www.theguardian.com/world/video/2012/jul/29/pussy-riot-russia-interview-video

10 de junio de 2013

Estimada Nadezhda:

Me sentí avergonzado después de leer su respuesta. Me decía: “No debe preocuparse al exponer sus alegatos teóricos aunque yo esté sufriendo dificultades reales”. Esta sencilla frase me hizo darme cuenta de que el sentimiento expresado en mi carta era falso, lo que significaba la expresión de mi simpatía hacia su situación. Tengo el privilegio de poder teorizar y dedicarme a la enseñanza, mientras que usted nos habla directamente de su experiencia y sus dificultades… Su última carta demuestra que es mucho más que eso, que usted es un socio igualitario en el diálogo teórico. Así que acepte mis más sinceras disculpas por esta prueba, de lo arraigado que está el machismo, especialmente cuando se enmascara al mostrar la simpatía hacia el otro, y que se entreveía en nuestro diálogo.

Es la dinámica del Capitalismo global, que hace que toda resistencia sea difícil y frustrante. Recordemos la enorme oleada de protestas que se extendió por Europa en 2011, desde Grecia a España, de Londres a París. Incluso si no hay un proyecto político coherente que movilice a los manifestantes, las protestas funcionaban como parte de un proceso educativo a gran escala: la miseria el descontento de los manifestante se transformó en un gran acto colectivo, cientos de miles de personas se reunían en las plazas públicas, proclamando que las cosas no podían seguir así. Estas protestas tenían el gesto puramente negativo del rechazo y una petición abstracta de justicia, careciendo de la capacidad de traducir esa demanda en un programa político concreto.

¿Qué se puede hacer ante una situación así, donde las manifestaciones y protestas no han servido para nada, donde las elecciones Democráticas no sirven de nada? ¿Podemos convencer a las multitudes ya cansadas y manipuladas de que no solamente estamos dispuestos a socavar el orden existente, a participar en actos de provocación y resistencia, sino también en ofrecer las perspectivas de un nuevo orden?

Las actuaciones de Pussy Riot no pueden reducirse sólo a provocaciones subversivas. Por debajo de la dinámica de sus actos debe haber una firme actitud ético-política. En cierto sentido es la sociedad de hoy la que etá inmersa en una dinámica sin sentido, en un Capitalismo loco, y es Pussy Riot el que debe proporcionar una mirada ético-política. La existencia misma de Pussy Riot dice mucho del que el cinismo oportunista no es la única opción, que no estamos totalmente desorientados, que todavía hay una causa común por la que vale la pena luchar.

Así que yo también le deseo suerte a nuestra causa común. Para ser fieles a esta causa común hay que ser valientes, sobre todo ahora, y como dice un viejo refrán, la suerte está al lado de los valientes.

Suyo, Slavoj

Nadezhda Tolokonnikova durante la celebración del juicio, en abril de este año. Fotografía: Maxim Shipenkov / EPA

13 de julio de 2013

Estimado Slavoj:

En mi última carta, escrita a toda prisa mientras trabajaba en el taller de costura, no me quedaba claro si hay alguna diferencia entre la forma en que funciona el Capitalismo global en Europa y los Estados Unidos por un lado, y en Rusia por la otra. Sin embargo, los últimos acontecimientos acaecidos en Rusia, el juicio de Alexei Navalny, aprobación de leyes inconstitucionales y contra la libertad, me han indignado. Me siento obligada a hablar de las prácticas políticas y económicas de mi país. No estaba tan enfadada desde el año 2011, cuando Putin se presentó como candidato a la presidencia por tercera vez. Esa indignación nos llevó a formar el grupo Pussy Riot. ¿Qué pasará ahora? El tiempo lo dirá.

En Rusia percibimos el gran cinismo de los países llamados del primer mundo con los países más pobres. En mi humilde opinión, los países desarrollados muestran una exagerada lealtad hacia los Gobiernos que oprimen a sus ciudadanos y violan sus derechos. Los Gobiernos de Europa y los Estados Unidos colaboran con Rusia, donde se imponen leyes medievales y los políticos de la oposición van a la cárcel. Colaboran con China, donde la opresión es tan extrema que se me erizan los pelos sólo de pensarlo. ¿Cuáles son los límites a esta tolerancia? ¿Y cuando la tolerancia se convierte en colaboración, conformismo y complicidad?

Pero este cinismo ya no puede durar más tiempo, dejar que hagan lo que quieran en su propio país, pues tanto Rusia como China son países que ahora forman parte del sistema Capitalista global.

Rusia bajo Putin, con la dependencia de materias primas, se habría debilitado si las naciones que importan petróleo y gas de Rusia mostraran el valor de sus convicciones y hubieran dejado de comprarlo. Incluso si Europa diese un paso tan moderado como el de aprobar una Ley Magnitsky ( la Ley Magnitsky permite en los Estados Unidos aprobar sanciones contra las autoridades rusas que se crea hayan participado en violaciones de los derechos humanos), lo que moralmente sería un importante paso. Un boicot contra los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014 sería otro importante gesto ético. Pero el comercio de materias primas sigue legitimando al Régimen ruso, no a través de la palabra, sino del dinero. Se revela el deseo de proteger el status quo político y económico, con la división del trabajo en el corazón del sistema económico mundial.

Usted cita a Marx: “Un sistema social que se apodera y se oxida…no puede sobrevivir”. Pero aquí estoy, cumpliendo una pena en una prisión de mi país donde 10 personas controlan los principales sectores económicos, viejos amigos de Vladimir Putin. Estudió, practicó algunos deportes y sirvió en la KGB. ¿No es éste un sistema social paralizado? ¿No es éste un sistema feudal?

Slavoj le agradezco sinceramente su correspondencia, y espero con impaciencia su respuesta.

Suya, Nadia

* La correspondencia fue organizada por la revista Philosophie, en cooperación con New Times. Versiones más amplias se pueden encontrar en alemán en philomag.d o en francés en philomag.com.. Las cartas de Tolokonnikova fueron traducidas del ruso por Gala Ackerman.

Nadezhda Tolokonnikova es una artista rusa y activista político, miembro del grupo Pussy Riot. El 17 de agosto de 2012 ella y otros dos miembros del grupo fueron condenadas por gamberrismo y odio contra la religión, por su actitud irreverente en la catedral Cristo Salvador de Moscú. Condenada a 2 años de trabajos forzados en una destacada colonial penal de Rusia.

Slavoj Žižek es director del Instituto Birkbeck de Humanidades.

Vía http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2013/11/17/correspondencia-entre-nadezhda-de-pussy-riot-y-el-filosofo-slavoj-zizek/ Sigue leyendo

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Dictadura del proletariado en Ciudad Gótica

Bane

The Dark Knight Rises confirma una vez más la forma en que los éxitos de taquilla de Hollywood son indicadores precisos de las problemáticas ideológicas de nuestras sociedades. He aquí (de modo resumido) su argumento. Ocho años después de los acontecimientos de The Dark Knight, la entrega anterior de la saga de Batman, la ley y el orden prevalecen en ciudad Gótica: en virtud de las facultades extraordinarias conferidas por la Ley Dent, el Comisario Gordon casi ha erradicado la violencia y el crimen organizado. Sin embargo, él se siente culpable porque los crímenes de Harvey Dent se han encubierto (Dent cayó muerto, cuando trató de matar al hijo de Gordon, antes de que Batman lo salvara, y Batman aceptó la culpa de la caída para dar forma al mito de Dent, por lo que consiguió que el mismo fuera demonizado como el villano de Ciudad Gótica), y planea admitir la conspiración en un acto público de celebración a Dent, pero decide que la ciudad no está preparada para escuchar la verdad. Bruce Wayne, quien ya no está más activo como Batman, vive aislado en su propiedad, mientras que su compañía se está desmoronando después de que invirtió en un proyecto de energía limpia diseñado para aprovechar la energía de fusión, pero que fue apagado después de que se descubriera que el núcleo podía ser modificado para convertirse en un arma nuclear. La bella Tate Miranda, miembro de la junta directiva de Wayne Enterprises, intenta animar a Wayne para volver a la sociedad y continuar con su trabajo filantrópico.

Aquí entra el (primer) villano de la película: Bane, líder terrorista que fue miembro de la Liga de las Sombras, y consigue una copia del discurso de Gordon. Después de que las maquinaciones financieras de Bane lleven a la empresa de Wayne cerca de la bancarrota, este último confía en Miranda para controlar su empresa y se envuelve en una breve relación amorosa con ella. (Cuestión en lo que ella compite con Selina Kyle, una gata ladrona que roba a los ricos con el fin de redistribuir la riqueza, pero que finalmente se reúne con Wayne y las fuerzas de la ley y el orden.) Al saber de la motivación de Bane, Wayne vuelve a ser Batman y lo enfrenta, mientras Bane asegura haberse hecho cargo de la Liga de las Sombras después de la muerte de Ra’s Al Ghul. Después de lesionar a Batman en un combate cuerpo a cuerpo, Bane lo detiene en una prisión de la que es prácticamente imposible escapar. Sus compañeros de prisión le cuentan a Wayne la historia de la única persona que alguna vez logró fugarse con éxito: un pequeño movido por la necesidad y la fuerza de voluntad. Al mismo tiempo en que un encarcelado Wayne se recupera de sus heridas y vuelve a entrenarse a sí mismo para ser Batman, Bane tiene éxito en la transformación de Ciudad Gótica en una aislada ciudad-estado. Primero atrae a la mayoría de la policía de Gótica a las alcantarillas y los deja atrapados allí, luego pone en marcha explosiones que destruyen la mayoría de los puentes que conectan la ciudad con el continente, anunciando que cualquier intento de salir de la ciudad se traducirá en la detonación del núcleo de fusión de Wayne, del que se apoderado, convirtiéndolo en una bomba.

En este punto, llegamos al momento crucial de la película: el asalto de Bane es acompañado de una gran ofensiva político-ideológica. Bane revela públicamente el engaño de la muerte de Dent y libera a los prisioneros encerrados bajo la Ley Dent. Condenando a los ricos y poderosos, él se compromete a restaurar el poder del pueblo, y emplaza a la gente común a que “se ocupe de su ciudad nuevamente” – Bane se revela como «el último ocupa de Wall Street, llamando al 99% a unírsele y derrocar a las élites de la sociedad»[1]. Lo que sigue es la idea de la película del poder popular: ejemplos de los juicios sumarios y las ejecuciones de los ricos, calles llenas de crimen y maldad… un par de meses más tarde, mientras que Ciudad Gótica sigue sufriendo el terror popular, Wayne escapa exitosamente de la cárcel, regresa a la ciudad como Batman, enlista a sus amigos para ayudar a liberarla y detener la bomba de fusión antes de que ella explote. Batman se enfrenta y somete a Bane, pero interviene Miranda y lo apuñala – la benefactora social se revela como Talia al Ghul, la hija de Ra’s: fue ella quien se escapó de la prisión cuando pequeña, y Bane fue la única persona que la ayudó en su escape. Después de anunciar su plan para completar el trabajo de su padre destruyendo Gótica, Talia se escapa. En el caos que viene a continuación, Gordon acaba con la capacidad de la bomba para ser detonada a distancia, mientras que Selina mata a Bane, lo que deja a Batman libre para perseguir a Talia. Él trata de obligarla a llevar la bomba a la cámara de fusión donde puede ser estabilizada, pero ella inunda la cámara. Talia muere cuando su camión se estrella fuera del camino, confiando en que la bomba no puede ser detenida. Con un helicóptero especial, Batman arrastra la bomba más allá de los límites de la ciudad, donde se detona sobre el océano y, supuestamente, lo mata.

Batman es ahora celebrado como un héroe cuyo sacrificio salvó a Ciudad Gótica, mientras que Wayne se cree muerto en los disturbios. Después de que sus bienes fueran divididos, Alfred ve a Bruce y Selina, juntos y con vida en un café en Florencia, mientras que Blake, un joven policía honesto que sabía acerca de la identidad de Batman, hereda la Baticueva. En resumen, «Batman salva el día, sale indemne y se mueve hacia una vida normal, con alguien más reemplazándolo en su papel de defender el sistema»[2]. La primera pista acerca de los fundamentos ideológicos de este final es proporcionada por Gordon, quien en el (supuesto) funeral de Wayne, lee las últimas líneas de laHistoria de dos Ciudades de Dickens: «Esto que hago ahora, es mejor, mucho mejor que cuanto hice; y el descanso que voy a lograr es mucho más agradable que cuanto conocí anteriormente». Algunos críticos de la película toman esta cita como una indicación de que el filme «se eleva a nivel de lo más noble del arte occidental. La película apela al corazón de la tradición estadounidense: el ideal del noble sacrificio de la gente común. Batman debe humillarse a sí mismo para ser exaltado, y dar su vida para encontrar una nueva. [...] Como una última figura cristiana¬–, Batman se sacrifica a sí mismo para salvar a los otros»[3].

Y, en efecto, desde esta perspectiva, sólo hay un paso atrás de Dickens a Cristo en el Calvario: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por mi causa, la hallará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? “(Mateo 16:25 26). ¿El sacrificio de Batman como la repetición de la muerte de Cristo? ¿No está esa idea comprometida por la última escena de la película (Wayne con Selena en un café de Florencia)? ¿No es el equivalente religioso de este final más bien la idea blasfema bien conocida de que Cristo en realidad sobrevivió a su crucifixión y vivió una larga y pacífica vida (en la India, o incluso en el Tíbet, según algunas fuentes)? La única manera de redimir a esta escena final habría sido leerla como un sueño (alucinación), de Alfred que se sienta solo en una cafetería de Florencia. La característica más dickensiana de la película es una denuncia despolitizada de la brecha entre los ricos y los pobres –al principio del film, Selina susurra a Wayne mientras están bailando en una exclusiva gala de la clase alta: “Se aproxima una tormenta, Sr. Wayne. Y es mejor que usted y sus amigos cierren las escotillas. Porque cuando llegue, ustedes van a preguntarse cómo es que pensaron que podían vivir tan a lo grande, y dejar tan poco para el resto de nosotros”. Nolan, como todo buen liberal, está “preocupado” por esta disparidad y él admite que esta preocupación penetra en la película:

«Lo que veo en la película que se relaciona con el mundo real es la idea de falta de honradez. La película entera trata de la llegada a un punto crítico [...]. La noción de la equidad económica se apodera de la película, y la razón es doble. Una de ellas: Bruce Wayne es un multimillonario. Y eso tiene que ser abordado. [...] Sin embargo, la segunda, es que hay un montón de cosas en la vida y la economía es una de ellas, en la que tenemos que tener un montón de confianza en lo que nos dicen, porque la mayoría de nosotros sentimos que no tenemos la herramientas analíticas para saber lo que está pasando. [...] Yo no siento que exista una visión de izquierda o derecha en la película. Lo que hay es simplemente una evaluación honesta o una exploración honesta del mundo en que vivimos –las cosas que nos preocupan»[4].

Aunque los espectadores saben que Wayne es mega-rico, tienden a olvidar que su riqueza proviene de la fabricación de armas y la especulación en el mercado de valores, que es la razón por la que los juegos bursátiles de Bane pueden destruir su imperio –traficante de armas y especulador, ese es el verdadero secreto bajo la máscara de Batman. ¿Cómo se ocupa la película de ello? Resucita el tema arquetípico de Dickens de un buen capitalista que se dedica a la financiación de orfanatos (Wayne) versus un mal capitalista codicioso (Stryver, como en Dickens). En tal sobre-moralización dickesiana, la disparidad económica se traduce en “falta de honradez”, que debe ser “honestamente” analizada, a pesar de que no tengamos algún tipo de mapa congnocitivo confiable, y ese enfoque “honesto”, da lugar a un nuevo paralelismo con Dickens – como el hermano de Christopher Nolan, Jonathan (quien co-escribió el guión) dijo sin rodeos: «Para mí Historia de Dos Ciudades fue el más terrible retrato de una civilización conocida y descriptible que se cae completamente a pedazos. Los terrores en París, en Francia en ese período; no es difícil imaginar que las cosas podrían ir tan mal y de forma equivocada»[5]. Las escenas de la revuelta vengativa populista en la película (una turba sedienta de la sangre de los ricos que los han ignorado y explotado) evocan la descripción de Dickens del reinado del Terror, por lo que, aunque la película no tiene nada que ver con la política, sigue la novela de Dickens en retratar “honestamente” revolucionarios como poseídos fanáticos y así proporciona «la caricatura de lo que en la vida real sería un revolucionario comprometido ideológicamente al combate de la injusticia estructural. Hollywood le dice lo que el stablishment quiere que sepa –los revolucionarios son criaturas brutales, con absoluto desprecio por la vida humana. A pesar de la retórica emancipadora de la liberación, tienen planes siniestros ocultos. Entonces, cualesquiera que sean sus razones, tienen que ser eliminados»[6].

Tom Charity estaba en lo correcto al señalar la “defensa de la película del stablishment bajo la forma de multimillonarios filantropos y una policía incorruptible”[7] – en su desconfianza de la gente haciéndose cargo de las cosas con sus propias manos, la película «demuestra, al mismo tiempo, un deseo de justicia social como un temor de que eso pueda realmente verse en las manos de una turba»[8]. Karthick aquí plantea una perspicaz pregunta con respecto a la inmensa popularidad de la figura del Joker de la película anterior: ¿por qué una disposición tan dura hacia Bane cuando el Joker fue tratado con clemencia en la película precedente? La respuesta es simple y convincente:

«El Joker, llamando a la anarquía en su forma más pura, críticamente subraya las hipocresías de la civilización burguesa, tal como existe, pero sus opiniones son incapaces de traducirse a la acción de las masas. Por otro lado, Bane, plantea una amenaza existencial para el sistema opresivo. [...] Su fuerza no es sólo su físico sino también su capacidad para comandar a la gente y movilizarlos para alcanzar un objetivo político. Él representa a la vanguardia, el representante organizado de los oprimidos que promueve la lucha política en nombre de ellos para generar cambios sociales. Es la fuerza, con el mayor potencial subversivo, que el sistema no puede acomodar. Tiene que ser eliminado»[9].

Sin embargo, incluso si Bane carece de la fascinación del Joker de Heath Ledger, hay una característica que lo distingue de este último: amor incondicional, la misma fuente de su dureza. En una breve pero emotiva escena, vemos cómo, en un acto de amor en medio de terribles sufrimientos, Bane cuida a la pequeña Talia, sin importarle las consecuencias y pagando un precio terrible por ello (fue golpeado en cada pulgada de su cuerpo mientras la defendía). Karthick está totalmente justificado al localizar este evento en la larga tradición, desde Cristo hasta el Che Guevara, que exalta la violencia como una “obra de amor”, como en las famosas líneas del diario del Che Guevara: «déjenme decir, con el riesgo de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario es guiado por un fuerte sentimiento de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad»[10]. Lo que encontramos aquí no es tanto la “Cristinización del Che” sino más bien un “Cheitización” del propio Cristo –el Cristo de las “escandalosas” palabras de Lucas («Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre y a su madre, su esposa e hijos, sus hermanos y hermanas – e, incluso su propia vida – no puede ser mi discípulo» (14:26) , punto que va en exactamente la misma dirección que la famosa frase del Che: «Tú tienes que endurecerte, pero sin perder la ternura»[11]. La declaración de que “el verdadero revolucionario es guiado por un gran sentimiento de amor” debería ser interpretada conjuntamente con la mucho más problemática afirmación del Che Guevara sobre los revolucionarios como “máquinas de matar”:

«El odio es un elemento de lucha, el odio implacable del enemigo que nos impulsa a ir más allá de los límites naturales de los hombres y transformarnos en máquinas efectivas, violentas, selectivas y asesinos fríos. Nuestros soldados deben ser así, una persona sin odio no puede derrotar a un enemigo brutal»[12].

O, parafraseando a Kant y Robespierre una vez más: un amor sin crueldad es impotente; una crueldad sin amor es ciega, una pasión efímera que pierde su ventaja persistentemente. Guevara está aquí parafraseando las declaraciones de Cristo en la unidad del amor y la espada: en ambos casos, la paradoja subyacente es que lo que hace el amor Angélico, lo que lo eleva sobre mero sentimentalismo inestable y patético, es su crueldad, su vínculo con la violencia –es este vínculo que asciende al amor sobre y más allá de las limitaciones naturales del hombre y lo transforma en una unidad incondicional. Esto es por qué, detrás de The Dark Knight Rises, el único amor autentico en la película es el de Bane, el “terrorista”, en clara contraposición a Batman.

En el mismo sentido, la figura de Ra’s, el padre de Talia, merece una mirada más cercana. Ra’s es una mezcla de rasgos árabes y orientales, un agente del terror virtuoso luchando para equilibrar la dañada civilización occidental. Es interpretado por Liam Neeson, actor cuyo personaje en pantalla generalmente irradia bondad, dignidad y sabiduría (es Zeus en el Clash of Titans), y que también interpreta a Qui-Gon Jinn en La amenaza fantasma, el primer episodio de la serie Star Wars. Qui-Gon es un Caballero Jedi, el mentor de Obi-Wan Kenobi como también el primero en descubrir a Anakin Skywalker, creyendo que Anakin es el elegido que restablecerá el equilibrio del universo, haciendo caso omiso de las advertencias de Yoda acerca de la naturaleza inestable de Anakin; al final de la amenaza fantasma, Qui-Gon es asesinado por Darth Maul[13].

Ra’s en la trilogía de Batman, también es el maestro del joven Wayne: en Batman Begins, encuentra al joven Wayne en una prisión China; presentándose a sí mismo como “Henri Ducard”, le ofrece al niño un “camino”. Después Wayne es liberado, le sigue a la fortaleza de la Liga de las sombras, donde Ra’s está esperando, a pesar de que se presente como el siervo de otro hombre llamado Ra’s al Ghul. Al final de un entrenamiento largo y doloroso, Ra’s explica que Bruce debe hacer lo necesario para luchar contra el mal, al revelar que lo han entrenado con la intención de que él lidere a la Liga para destruir Ciudad Gótica, la que creen que se ha vuelto irremediablemente corrupta. Ra’s así, no es una simple personificación del mal: él representa la combinación de la virtud y el terror, disciplina igualitaria que combate contra un imperio corrupto y por tanto pertenece a la línea que se extiende (en la ficción reciente) de Paul Atreides en Dune a Leonidas en 300. Y lo que es crucial es que Wayne es su discípulo: Wayne fue formado como Batman por él.

Dos críticas de sentido común se presentan aquí. En primer lugar, hubo monstruosas matanzas y violencia en revoluciones reales, del estalinismo hasta Khmer Rouge, por lo que la película claramente no sólo está participando de la imaginación reaccionaria. La segunda crítica, opuesta a esta: el actual movimiento de OWS (Occupy Wall Street) no fue violento, su meta no era definitivamente un nuevo reinado del terror; y en la medida en que, como se supone, la revuelta de Bane extrapola la tendencia inmanente del movimiento OWS, la película ridículamente tergiversa sus objetivos y estrategias. Las protestas anti-globalización son todo lo contrario del terror brutal de Bane: Bane se alza como la imagen especular del terror de Estado, de una secta fundamentalista asesina usurpando y gobernando por el terror, no para su superación a través de la auto-organización popular… Lo que comparten ambas críticas es el rechazo de la figura de Bane. La respuesta a estas dos críticas es múltiple.

En primer lugar, se debe dejar en claro el alcance real de la violencia – la mejor respuesta a la afirmación de que la reacción de una turba violenta a la opresión es peor que la opresión original, fue proporcionado hace mucho tiempo por Mark Twain en su Un Yankee de Connecticut en la Corte del Rey Arturo: “hubo dos ‘Reinos de Terror’ si pudiéramos recordar y tenerlo en cuenta; el primero forjado en ardiente pasión, el otro en fría sangre sin corazón [...] nos estremecemos por los ‘horrores’ del menor Terror, el Terror momentáneo, por así decirlo, mientras que, ¿cuál es el horror de la súbita muerte por un hacha comparado con el de la muerte tras una larga vida de hambre, frío, insultos, crueldad y angustia? El cementerio de toda una ciudad podría contener los ataúdes llenos de ese breve Terror por el que tan diligentemente nos han enseñado a temblar y afligirnos; pero ni toda Francia podría difícilmente contener los ataúdes llenos por ese Terror más antiguo y real, ese indescriptiblemente amargo y espantoso Terror, que a ninguno de nosotros nos han enseñado a ver en su inmensidad ni lástima como lo merece”.

Entonces, uno debe desmitificar el problema de la violencia, rechazar reclamaciones simplistas de que el comunismo del siglo XX ha usado demasiado excesiva violencia asesina y que debemos tener cuidado para no caer en esta trampa nuevamente. Como un hecho, esto es, por supuesto, aterradoramente cierto –pero ese enfoque directo sobre la violencia oscurece la cuestión de fondo: ¿qué estaba mal en el proyecto comunista del siglo XX como tal, que la debilidad inmanente de este proyecto empujó a recurrir a los comunistas (y no sólo a aquellos) en el poder a la violencia desenfrenada? En otras palabras, no es suficiente decir que los comunistas “descuidaron el problema de la violencia”: fue un fracaso social y político más profundo lo que empujó a la violencia. (Lo mismo ocurre con la noción de que los comunistas “descuidaron la democracia”: su proyecto global de transformación social forzaba sobre ellos este “descuido”). Por lo tanto, no es sólo que el cine de Nolan no fuera capaz de imaginar el poder popular auténtico –los “reales” movimientos radicales-emancipatorios tampoco fueron capaces de hacerlo y permanecieron atrapados en las coordenadas de la vieja sociedad, por eso el real “poder popular” muchas veces fue un horror tan violento.

Y por último, pero no menos importante, es demasiado simple afirmar que no existe ningún potencial violento en OWS y movimientos similares – HAY una violencia en juego en cada proceso emancipador auténtico: el problema de la película es que traduce erróneamente esta violencia en terror asesino. ¿Cuál es, entonces, la violencia sublime respecto a la que el más brutal asesinato es un acto de debilidad? Hagamos un desvío a travésEnsayo sobre la lucidez, de José Saramago, que narra la historia de los extraños sucesos en la capital sin nombre de un país democrático no identificado. Cuando la mañana del día de las elecciones es enturbiada por lluvias torrenciales, es preocupantemente baja la participación electoral, pero el tiempo mejora por la tarde y la población se dirige en masa a sus puestos de votación. Sin embargo, el alivio del gobierno dura poco tiempo, cuando el conteo de votos revela que más del 70% de los votos emitidos en la capital han quedado en blanco. Desconcertado por este aparente lapsus cívico, el Gobierno da a la ciudadanía la oportunidad de enmendarse tan sólo una semana más tarde con otro día de elecciones. Los resultados son peores: ahora el 83% de los votos está en blanco. Los dos principales partidos políticos: el gobernante partido de la derecha (P.D.D.) y su principal adversario, el partido del centro (P.D.M.) –entran en pánico, mientras que el desgraciadamente marginado partido de izquierda (P.D.I.) hace un análisis afirmando que los votos en blanco son esencialmente un voto para su agenda progresista. Sin estar seguros de cómo responder a una protesta benigna, pero con la certeza de que existe una conspiración antidemocrática, el Gobierno rápidamente etiqueta al movimiento de “terrorismo, puro y duro” y declara estado de emergencia, lo que permite suspender las garantías constitucionales y adoptar una serie de medidas cada vez más drásticas: los ciudadanos son capturados al azar y desaparecen en sitios secretos de interrogación, la policía y la sede del Gobierno se retiran de la capital, sellando la ciudad contra cualquier entrada o salida, y finalmente forja su propio cabecilla terrorista. La ciudad sigue funcionando casi normalmente por mucho tiempo, la gente esquiva las ofensivas del Gobierno con una armonía inexplicable y con un nivel verdaderamente gandhiano de resistencia no violenta [...] ésta, la abstención de los votantes, es un caso verdaderamente radical de “violencia divina” que despierta reacciones de pánico brutales de aquellos que están en el poder.

Volvamos a Nolan, la trilogía de películas de Batman sigue, por tanto, una lógica inmanente. En Batman Begins, el héroe permanece dentro de las limitaciones de un orden liberal: el sistema puede ser defendido con métodos moralmente aceptables. The Dark Knight es efectivamente una nueva versión de los dos western clásicos de John Ford (Fuerte apache y El hombre que mató a Liberty Valance) que retratan cómo, con el fin de civilizar el Salvaje Oeste, es necesario “imprimir la leyenda” e ignorar la verdad – en definitiva, cómo nuestra civilización tiene que basarse en una mentira: es preciso romper las reglas con el fin de defender el sistema. O, para decirlo de otra manera, en Batman Begins, el héroe es simplemente una figura clásica de los vigilantes urbanos que castiga a los criminales donde la policía no puede hacerlo; el problema es que la policía, la agencia oficial del cumplimiento de la ley, admite ambiguamente la ayuda de Batman: mientras admite su eficiencia, también lo percibe como una amenaza a su monopolio del poder y un testimonio de su propia ineficiencia. Sin embargo, la transgresión de Batman aquí es puramente formal, reside en actuar en nombre de la ley sin estar legitimado para hacerlo: en sus actos, no viola la ley. The Dark Knightcambia estas coordenadas: el verdadero rival de Batman no es el Joker, su oponente, sino Harvey Dent, el “White Knight”, el agresivo nuevo fiscal de distrito, una especie de vigilante oficial cuyo fanática batalla contra la delincuencia le lleva a matar a gente inocente y a su propia destrucción. Es como si Dent fuera la respuesta del ordenamiento jurídico a la amenaza de Batman: contra la lucha del Batman vigilante, el sistema genera su propio exceso ilegal, su propio vigilante, mucho más violento que Batman, directamente violando la ley. Por tanto, existe una justicia poética en el hecho de que, cuando Bruce planea revelar públicamente su identidad como Batman, Dent salta y en su lugar se indica a sí mismo como Batman –él es “más Batman que el propio Batman”, llevando a cabo la tentación a la que Batman todavía era capaz de resistir. Entonces cuando, al final de la película, Batman asume los crímenes cometidos por Dent para salvar la reputación de héroe popular que encarna la esperanza para la gente común, su modesto acto contiene una cuota de verdad: Batman de algún modo devuelve el favor a Dent. Su acto es un gesto de intercambio simbólico: Dent primero toma para sí la identidad de Batman y, a continuación, Wayne – el Batman real– toma sobre sí mismo los crímenes de Dent.

Por último, The Dark Knight Rises empuja aún más las cosas: ¿no es acaso Bane Dent llevado hasta el extremo, hasta su auto-negación? ¿Un Dent que llega a la conclusión de que el sistema en sí mismo es injusto, por lo que con el fin de luchar eficazmente contra la injusticia, uno tiene que atacar directamente al sistema y destruirlo? ¿Y, como parte del mismo movimiento, un Dent que pierde las ultimas inhibiciones y está listo para usar toda su brutalidad asesina para lograr este objetivo? El surgimiento de tal figura cambia la constelación por completo: para todos los participantes, inclusive Batman, se relativiza la moralidad, se convierte en un asunto de conveniencia, algo determinado por circunstancias: es lucha de clases abierta, todo está permitido para defender al sistema cuando nos encontramos lidiando no sólo con gangsters maniáticos, sino que con un levantamiento popular.

Entonces, ¿esto es todo? ¿Debe la película ser rechazada de plano sólo por aquellos que están comprometidos en las luchas emancipadoras radicales? Las cosas son más ambiguas, y uno tiene que leer la película en el mismo modo en que tiene que interpretar un poema político chino: las ausencias y las presencias sorprendentes cuentan. Recordar la vieja historia francesa sobre una esposa que se queja de que el mejor amigo de su marido hace insinuaciones sexuales ilícitas hacia ella: tarda un tiempo hasta que el amigo sorprendido entiende el asunto –de esta manera retorcida, ella está invitándolo a seducirla… Es como el inconsciente freudiano que no conoce de la negación: lo que importa no es un juicio negativo sobre algo, sino el mero hecho de que ese algo sea mencionado – en The Dark Knight Rises, el poder popular ESTÁ AQUÍ, se escenifica como un Acontecimiento, en un clave paso adelante dado por los habituales oponentes de Batman (mega-capitalistas criminales, mafiosos y terroristas).

Nosotros tenemos aquí la primera pista –la perspectiva de que el movimiento OWS tome el poder y establezca una democracia popular en Manhattan es tan evidentemente absurdo, tan absolutamente irreal, que uno no puede sino plantear la interrogante: ¿POR QUÉ, ENTONCES, EL MAYOR ÉXITO DE TAQUILLA DE HOLLYWOOD SUEÑA CON ESO? ¿POR QUÉ EVOCA ESTE ESPECTRO? ¿Por qué incluso soñar que el OWS explota en una violenta toma del poder? La respuesta obvia (manchar al OWS con acusaciones de que alberga un potencial terrorista totalitario) no es suficiente para dar cuenta de la extraña atracción ejercida por la perspectiva del “poder popular”. No es de extrañar que el correcto funcionamiento de este poder permanezca en blanco, ausente: no se dan detalles acerca de cómo este poder del pueblo funciona, que está haciendo la gente movilizada (recuerden que Bane dice que las personas pueden hacer lo que quieren – él no está imponiendo sobre ellos su propio orden).

Es por eso que la crítica superficial de la película (“su representación del reino OWS es una caricatura ridícula”) no es suficiente, la crítica tiene que ser inmanente, tiene que buscar dentro de la propia película una multitud de signos que apunten hacia el auténtico Acontecimiento. (Recordar, por ejemplo, que Bane no es sólo un terrorista brutal, sino una persona de profundo amor y sacrificio.) En resumen, la pura ideología no es posible, la autenticidad de Bane HAdejado un rastro en la textura de la película. Este es el por qué la película merece una lectura minuciosa: el Acontecimiento – la “república popular de Ciudad Gótica”, la dictadura del proletariado en Manhattan – es inmanente a la película, ese es su centro ausente.

en escriturasaneconomicas.cl

Traducción de Sebastián Flores

[1] Tyler O’Neil, “Dark Knight and Occupy Wall Street: The Humble Rise”,Hillsdale Natural Law Review, 21 de julio, 2012.

[2] Karthick RM, “The Dark Knight Rises a ‘Fascist’?”Society and Culture, 21 de julio, 2012.

[3] Tyler O’Neil, op. cit.

[4] Christopher Nolan, entrevista en Entertainment 1216 (julio 2012), p. 34.

[5] Entrevista a Christopher y Jonathan Nolan en Buzzine Film.

[6] Karthick, cit.

[7] Tom Charity, “‘Dark Knight Rises’ disappointingly clunky, bombastic”,CNN, 19 de julio, 2012.

[8] Forrest Whitman, “The Dickensian Aspects of The Dark Knight Rises”, 21 de julio, 2012.

[9] Op. cit.

[10] Citado de Jon Lee Anderson, Che Guevara: A Revolutionary Life, New York: Grove 1997, p. 636-637.

[11] Citado en McLaren, op.cit., p. 27.

[12] Op.cit., ibid.

[13] Hay que señalar la ironía del hecho de que el hijo de Liam Neeson es un devoto musulmán chiíta, y que el mismo Neeson comenta a menudo su próxima conversión al Islam.

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Primero como tragedia, luego como farsa

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Catástrofe Real e Imaginaría

Por Slavoj Žižek | 28.Feb.2003

En Minority Report, la película de Steven Spielberg basada en una historia de Philip K. Dick, tres humanos, a través de experimentos científicos monstruosos, han adquirido la capacidad de prever el futuro. La policía emplea a estos clarividentes para arrestar a los delincuentes antes de que ellos cometan su crimen. (El “informe minoritario” del título se refiere a esos casos raros dónde uno de estos clarividentes discrepa con los otros sobre un crimen a ser cometido.) Si uno transpone esta premisa a las relaciones internacionales, ¿no consigue uno un cuadro exacto de la doctrina que Bush (o, más bien, Cheney) declaró ahora públicamente como la “filosofía” americana oficial de política internacional?

Tal como esta detallado en 35-páginas de papel, “La Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América”, emitido por la Casa Blanca el 20 de septiembre, los puntos principales de la doctrina son: 1) el poder militar americano debe permanecer “más allá del desafío” en el futuro previsible; 2) ya que el enemigo principal de hoy es un fundamentalista “irracional” que, en contraste con los comunistas, carece incluso del sentido elemental de la supervivencia y respeto para su propia gente, América tiene el derecho a golpear “preventivamente”; 3) aunque los Estados Unidos deben buscar coaliciones internacionales ad hoc para tales ataques, se reservan el derecho para actuar independientemente sin el apoyo internacional.

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The Pervert’s Guide To Cinema : Poseída / Matrix / Los Pájaros / Psicosis

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Capitalistas, sí…, pero zen.


Por Slavoj Žižek

En su episodio final de La Guerra de las Galaxias, George Lucas no escapa a la influencia de una versión occidental del budismo, la cual nos permitiría aceitar y participar en el engranaje de los mercados financieros mundiales, manteniendo una distancia interna hacia ellos.

La entrega final de la serie Star Wars [La Guerra de las Galaxias], Episodio III: La Venganza de los Sith (2005), nos revela el momento crucial sobre el que pivota toda la saga, a saber, la conversión del “buen” Anakin Skywalker en el “malvado” Darth Vader, [así como el derrocamiento de la República por el Imperio Galáctico.] Su director, George Lucas, establecía así un paralelismo entre el individuo y la política.

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The Pervert’s Guide To Cinema : La conversación / Blue Velvet / Vertigo / Psicosis

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